En tus labios

Puedo en tus labios tocar el fuego, morir y renacer en una danza mágica y misteriosa, como un ave fénix dispuesto a ser y estar en ti.

Puedo en tus labios prolongar los segundos mundanos, distorsionar la realidad, nuestras vidas pasadas en tu piel recordar .

Puedo en tus labios sentir la calidez felina, fuerza, energía, poderío protector de esa alma añeja siempre dispuesta a combatir, a defender.

Porque puedo en tus labios encontrar la fuerza que nivela mi frágil y dorada balanza, deseo, pasión, iluminación.

Puedo en tus labios develar tus misterios, conocer tus secretos, sintonizar nuestras voces, crear realidades, unir nuestras almas.

Porque puedo, sí que puedo… trazar constelaciones de amor, saborear la luna roja en tu lengua, ser estrella en la oscuridad, amarte en la desnudez de esta bóveda a la que llamamos realidad.

Diana Cámara

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En tu senda…

Un poderoso y profundo sueño

Me trasladó al principio de tu senda,

A la puerta de tu vida,

¡Cuán añeja y luminosa!,

¡Cuán radiante de energía!.

Caminé ahí adentro

Con el mapa en mi recuerdo,

Con firmeza y esperanza,

De encontrar a quien buscaba

Y ahi estabas… La espera terminó,

-ya te conocía, has venido cada vez,

Recorriendo el mismo camino,

Encontrándome también.

Y cada vez volverás a este recorrido sin final, fuiste mía y lo serás ahora también.

Aunque hoy todavía duermas,

Aunque hoy aún no lo sepas-.

Diana Cámara

Ojos de lobo

Labios de fuego,

abrasadores,

Ojos de lobo silente mirándome,

atento, paciente,

Viento cálido que sabe su fuerza,

Pero tú elegiste

Ser aroma en primavera

Dulce néctar en mi piel,

Hojarascas de amor

sanando un corazón herido

Y en mi mente, una pluma dorada

relata las cálidas tardes que recordaré

en el frío de un no tan lejano invierno.

Diana Cámara

25 enero 2019

La ventana

Llueve, desde la ventana observo el fulgor de las gotas agolpar los edificios contiguos que adquieren tonos grisáceos como el cielo.

En la alcoba paciente espero, el tic tac del reloj no detiene mi ilusión, tras la ventana observo la lluvia menguar.

Hacia el cristal se dirigen mis pasos, respiro, suspiro y suavemente escribo algunas palabras: tu nombre, el que imagino.

Con el arcoiris él llega, su andar detiene cigarrillo en mano, su esbelto cuerpo recuesta en la vieja luminaria.

La fantasía de Rapunzel invade esta mente ilusionada pero no, mi cabello no crece, condenando a la distancia.

Su mirada asciende, me mira, nos miramos, mi respiración se agita, capturo cada parpadeo y en un instante somos universos que convergen, nos conocemos en todo sin decir nada.

El cigarro se consume, como el tiempo, una vez más se marcha, mis pasos retroceden y continúo. Mañana, una vez más… Quizás mañana.

Diana Cámara

Bésame

Bésame, con la fuerza de un vendaval que sólo encuentra calma entre tus brazos, que añora tu boca devoradora.

Bésame, con el fervor de los amantes primerizos, con la templanza de nuestra madurez, con la pasión desbordada por este añorado encuentro.

Bésame, tu lengua es la llave que abre los caminos hacia la humedad en mi vientre.

Bésame y absorbe el calor de mi piel en cada respiro, fumarola seré en ti para juntos esparcir amor.

¡Cuán dulces son tus labios recorriendo mi piel!

¡Cuán dulces son tus ojos irradiando amor!

¡Cuántos los suspiros vertidos sobre nuestros cuerpos en este encuentro!

Entra y siénteme, la noche nos pertenece, seamos incienso que irradia su cálido aroma al amanecer.

Diana Cámara.

Lazos

Los que tejimos poco a poco,

Los que aparecieron por la mañana.

Los necesarios.

Los que creíste tuyos,

Los que eran de otros.

Los que surgieron de una mirada, de la nada.

Lazos elásticos,

Lazos suaves, como tus manos.

Lazos tensos,

Lazos eternos, ¿Es posible?

DIANA CÁMARA

CALIGRAMA #1

CALIGRAMAAlgunos días regreso a mis raíces, aún soy la niña que papá abandonó; regreso a mi interior, al lugar oculto que sólo a mí me pertenece…

Pero crecí como lo hizo el manzano, las heridas sanaron en esa hermosa ciudad donde amigos y amantes configuraron mi existencia cubriendo con un velo dorado mis vacíos.

Ahora en mi ser llevo el sabor de un dulce baile que no fue eterno. Bailarina de la vida soy. Luz, baile y pasión, soy fandango, huapango y son.

Soy mujer, pienso, escribo. Escribo, siento,

Hoy soy una mujer fuerte, valiente, libre, sensible…

DIANA CÁMARA

Estación de partida

Sumergida en mi propia miseria recuerdo el abandono, el vacío cuando niña ¿Acaso jugaba? ¿Por qué no lo recuerdo? Inaudito tormento porque ellos también se fueron.

Lo que más he amado se ha marchado con sus maletas a cuestas y no hago más que quejarme cuando nada puedo hacer. Vuelvo a sentir los vacíos, quisiera ser quien tome las maletas y se marcha con el corazón indoloro, opaco.

Quiero permanecer, me he cansado de las despedidas. Soy una estación de partida, nadie que haya entrado se queda, ni quién en verdad lo desea.

Soy la mujer del andén que observa a su pasajero favorito abordar, quien escucha promesas sin cumplir, quien por un tiempo espera, quien ha aprendido a dejar ir, ahora sin reproches.

Diana Cámara

Regresar…

Regreso al punto final, a ese instante maldito que consumió mi felicidad.

Regreso al lugar en que el dolor comenzó, donde la planta que recibió la calidez del sol, de pronto se ahoga.

Regreso al inicio de una caverna de imágenes y fotografías sin final, fría, húmeda, sin más sonido que el eco de mis gritos.

Con palabras puedo regresar al punto de partida de mi memoria, a los recuerdos tristes que no se sepultaron, que, después de tanto tiempo, aún hieren.

Diana Cámara